¿Qué es la transferencia?

El concepto de “transferencia” es relativamente antiguo en psicología y existe cierto consenso en la literatura sobre su significado. Autores como Perkins señalan que la transferencia implica llevar el aprendizaje de una habilidad o un conocimiento a un nuevo contexto. En Teaching for transfer, Perkins propone como ejemplo el caso de una persona que planea mudarse. En su afán de cuidar su economía, esta persona decide encargarse por sí misma de la mudanza y alquila un pequeño camión, a pesar de que nunca ha manejado un vehículo de tales dimensiones. Al inicio siente inseguridad, pero al mismo tiempo sorpresa de que pueda realizar esta actividad con relativo éxito. El ejemplo propuesto por Perkins es ilustrativo respecto de cómo una habilidad aprendida (manejar un auto) es llevada con éxito a un nuevo contexto (manejar un camión).

La transferencia constituye uno de los grandes propósitos de la escuela: ¿acaso no esperaríamos que los estudiantes transfieran lo que han aprendiendo en la escuela a nuevos contextos de su vida cotidiana? No obstante, diversos estudios muestran que la transferencia no es una regla general para el aprendizaje. Por ejemplo, los jugadores expertos en ajedrez no transfieren su experticia a otros contextos: su posibilidad para resolver problemas sería similar a la de cualquier otra persona (Perkins & Salomon, 1988). En la misma línea, Bransford y sus colaboradores (2000) muestran cómo estudiantes de quinto y sexto grado, quienes aprendieron conceptos matemáticos para resolver complejas situaciones sobre viajes en bote, tienen dificultades para transferir dichos aprendizajes a nuevas situaciones.

Si la transferencia no sucede de manera espontánea, entonces: ¿qué características debería tener la enseñanza para que esta ocurra? En próximos post, trataré sobre este tema.

Referencias

Bransford, J., Brown, A. y Cocking, R. (2000) How People Learn: Brain, Mind, Experience, and School. Washington D.C.: NationalAcademyPress.

Perkins, D.N. y Salomon, G. (1988) Teaching for transfer. Educational Leadership, 46 (1), 22-32.

 

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Teoría de la autodeterminación [I]

motivación

La teoría de la autodeterminación (TDA) tiene como principal supuesto –sostenido sobre la base de evidencia empírica- que todos los seres humanos tiene una tendencia natural e innata para desarrollar un sentido más elaborado y unificado del sí mismo, de su propio “yo”  (Ryan & Deci, 2002). Esta tendencia hacia la integración involucra dos aspectos importantes: autonomía (tendencia hacia la auto-regulación) y homonimia (tendencia hacia la integración de uno mismo con otros). Según Ryan y Deci (2002), un adecuado desarrollo involucra un funcionamiento complementario de esos aspectos de tendencia integrativa.

Las interrogantes planteadas por la TAD la convierten en una gran macro-teoría, compuesta –a su vez- por cinco mini-teorías: teoría de las necesidades básicas, teoría de la integración, teoría del contenido de las metas, teoría de la evaluación cognitiva y la teoría de la orientación causal. Cada una de las mini-teorías surgió para responder un fenómeno motivacional específico (Reeve, 2012).  En esta entrada, revisaremos la primera mini-teoría.

La teoría de las necesidades básicas identifica tres necesidades psicológicas básicas: autonomía, competencia y relación. La autonomía refiere a la necesidad del individuo de sentir que -el mismo- es el origen de su propio comportamiento. La competencia refiere a la necesidad de sentirse efectivo al momento de interactuar con el entorno y experimentar oportunidades para ejercitar y expresar las propias capacidades. La relación refiere a la necesidad de conectarse con otros, de sentirse cuidado y cuidar de otros, de tener un sentido de pertenencia a una comunidad (Ryan & Deci, 2002).

Estas tres necesidades psicológicas básicas permiten explicar por qué las personas se encuentran intrínsecamente motivadas para buscar la novedad y el desafío óptimo, ampliar sus capacidades, explorar y aprender (Reeve, 2012). Asimismo, permiten explicar cómo la satisfacción cada una de estas necesidades contribuye al bienestar subjetivo (Ryan & Deci, 2002).

Referencias

Reeve, J. (2012). A Self-determination Theory: Perspective on Student Engagement. En S. Christenson, Handbook of Research on Student Engagement (págs. 149-172). Springer Science.

Ryan, R., & Deci, E. (2002). Overview of Self-Determination Theory: An Organismic Dialectical Perspective. En E. Deci, & R. Ryan, Handbook of Self-Determination Research (págs. 3-33). Nueva York: The University of Rochester Press.