El aprendizaje del educador

Desde que inicié mis estudios de pedagogía, una idea recurrente que escuché durante mi formación es que la tarea de educar no ocurre en un solo sentido, sino que implica aprendizajes tanto para el educador como para el educando. Confieso que al principio esta idea me pareció sumamente difícil de comprender.

Hace una semanas, leía Cartas a quien pretende enseñar de Paulo Freire y esta idea nuevamente apareció. Las siguientes líneas (de la primera carta del libro) me parece que plasman muy bien a qué puede referir.

El aprendizaje del educador al educar se verifica en la medida en que éste, humilde y abierto, se encuentre permanentemente disponible para repensar lo pensado, para revisar sus posiciones; se percibe en cómo busca involucrarse con la curiosidad del alumno y los diferentes caminos y senderos que ésta lo hace recorrer.

La reflexión docente -nos indica Freire- es una tarea indispensable para el educador que le ayuda a acompañar de una mejor manera el pensamiento de sus estudiantes. Sin duda, la reflexión nos lleva a revisar nuestras decisiones, pensar en mejores maneras de enseñar o resolver situaciones inesperadas. Gracias a ella, podemos ser mejores educadores y mejores personas.

Experimentado con ficción

Uno de mis libros favoritos de didáctica de la escritura es Experiment with Fiction de Donald Graves, uno de los pioneros en el desarrollo de los talleres de escritura. La ficción -nos dice Graves- tiene un lugar importante en la vida de los niños y, con ayuda de los maestros, puede convertirse en un efectivo instrumento de expresión.

Hoy quiero compartir con ustedes, queridos lectores, un video en el que podrán apreciar cómo un maestro ayuda a sus estudiantes a experimentar con la ficción. Este video es un recurso producido por el Teachers College Reading and Writing Project.

Sin duda, esta minilección es un excelente ejemplo de cómo enseñar estrategias de escritura. El maestro tiene como propósito que sus estudiantes aprendan cómo generar ideas para producir fantasía. Para ello, les indica lo que deben hacer, les muestra cómo usar la estrategia y promueve, en más de una ocasión, prácticas guiadas en el uso de esta estrategia. De esta manera, los estudiantes tienen la posibilidad de poner en práctica lo que están aprendiendo y de recibir una retroalimentación inmediata.

A diferencia de una clase tradicional, el maestro no les dice a sus estudiantes sobre qué deben escribir. Por el contrario, los motiva a generar y seleccionar una idea propia en un contexto en el que todos (maestro y estudiantes) se sienten en la confianza de compartir sus ideas. ¿Notaron las sonrisas a lo largo de la minilección?

Otro aspecto saltante es que se evidencia una planificación previa muy detallada, la cual sumada al excelente manejo de clase permite que la implementación de la minilección sea muy eficiente. ¿Notaron cuán instaladas estaban las rutinas de trabajo?

Hoy he compartido con ustedes un video de una clase que disfruté mucho ver con algunos comentarios. Espero, en próximas entregas, presentar clases de igual calidad para que juntos sigamos aprendiendo de maestros excelentes.