Donald Murray: una sutil sugerencia

Donald Murray

En los años sesenta empezó un giro muy importante en la didáctica de la escritura. Un cambio de perspectiva que no solo criticaba las prácticas habituales, sino también, tenía una propuesta rica en fundamentos y alcances. Donald Murray en su artículo Your Elementary Pupil and the Writer´s Cycle of Craft presenta una sutil sugerencia, que luego se convertiría en un lugar común para muchas de las propuestas relacionadas con escritura.

The publishing writer –novelist, scientist, historian, journalist, scholar, adman, poet – passes through an identifiable cycle of craft, a ritual of process which has significant implications for the elementary language arts program. Quite simply, your pupils can learn to write much more effectively if they are led to experience the writer´s cycle of craft[1]

La hipótesis de Murray aunque sencilla, no deja de tener vigencia: los niños aprenderían a escribir de una manera más efectiva si atraversaran el mismo proceso que los escritores publicados. Esto implicaría desde la elección misma del tema hasta las publicación de sus escritos. La intención con ello, aclara Murray, no es entrenar a futuros escritores profesionales, sino más bien, ofrecer las oportunidades de aprendizaje para que los niños puedan entender y –quizá- emular su manera de escribir. Murray (1969) señala que esto sería posible si el curso de escritura empieza a seguir un camino distinto, el modelo del taller, donde los niños quieren escribir y compartir sus textos, y los maestros, por su parte, contribuyen a que cada uno de sus estudiantes pueda desarrollar aquellas iniciativas.

El trabajo de Donald Murray fue fundamental en el desarrollo de los talleres de escritura. A partir de su experiencia como escritor profesional – 1954 Pulitzer Prize for Editorial Writing – realizó grandes contribuciones al reflexionar sobre lo que es la escritura y el proceso que ella implica. Sus aportes permitieron (y permiten) que las prácticas pedagógicas en la escuela puedan asemejarse lo más posible a las prácticas sociales que ocurren fuera de ella. Un escritor profesional no logra una versión final de un texto si no atraviesa un largo proceso de escritura; por ello es lógico que los niños tengan que aprender el mismo proceso, vivirlo y disfrutarlo, para que de esa manera puedan progresar como escritores. Con Murray inició el cambio de paradigma: la escritura empezaba a enseñarse como un proceso, y ya no como un producto.


[1] Murray, D. (1969). Your Elementary Pupil and the Writer´s Cycle of Craft . Connecticut English Journal , 3-10.

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