¿Lo mismo de siempre? Preguntas en torno a la ECE 2011

Se corre un riesgo muy grande al momento de comentar los resultados de las evaluaciones de rendimiento. Este riesgo, y lo digo a título personal, consiste en usar el mismo patrón argumentativo. Sabemos de antemano que los resultados no serán tan buenos como podrían ser; no obstante -año tras año- comentaristas se sorprenden, indignan y concluyen lo mucho que se debería hacer para revertir la situación. Ocurre una breve pausa y los comentarios retornan al año siguiente. El problema que encuentro con todo esto es que no se puede avanzar si todos los años se refunda el debate… Sin ánimos de caer en lo mismo, el propósito de esta entrada es plantear algunas preguntas que se me ocurren luego de revisar los resultados recientemente difundidos de la ECE 2011.

 ¿Por qué no evaluar otras áreas? Disponemos información desde el 2007 sobre el rendimiento en comprensión de lectura (CL) y Matemáticas (M) en segundo de primaria, pero –por ejemplo- no sabemos casi nada sobre cómo va el el aprendizaje de los estudiantes en escritura, ciencias sociales o ciencias naturales en secundaria. El MINEDU no lo dice, pero nos comunica [muy bien] que solo vale la pena evaluar lo “importante”. Tener una idea más precisa sobre lo que ocurre en las otras áreas del currículo ayudaría mucho a la toma de decisiones, pues… ¿en qué momento se realizará?, ¿acaso cuando los logros en Matemáticas y comprensión de lectura sean los “esperados”? … Surgen más preguntas: ¿cuál es el criterio para elegir las áreas que se evaluarán?, ¿existe un plan al respecto?

¿Qué se podría hacer con los resultados? Se dispone información detallada sobre el rendimiento, pero no se tiene claridad por qué motivos las escuelas con buenos (o no tan buenos) resultados, los obtienen. Manejar información de este tipo podría ayudar a tomar acciones más específicas que respondan a las necesidades de cada uno de los centros. También, como señala Roberto Barrientos, se podría observar aquellas escuelas exitosas que –con poco- logran mucho. Hacer esto podría ser sumamente útil, pues experiencias así, podrían replicarse.

¿Realmente se cumplirán con las proyecciones? Las proyecciones para el 2016 son realmente ambiciosas. Se planea que el porcentaje de niños que obtienen logro 2 en Matemáticas crezca del 13% al 35% y, en el caso de comprensión de lectura, del 29 % al 55 %. Antes de preguntarnos si es posible esto, vendría al caso preguntarnos: ¿de qué manera se garantizará que este crecimiento será equitativo? Me explico. Desde el 2009 ha habido un pequeño pero progresivo crecimiento en los resultados del nivel de logro 2: de 13% de estudiantes el 2009 a 35% el año pasado (en el caso de CL). La ingrata sorpresa es que, viendo la comparación de los resultados urbano-rural en el tiempo, la brecha en el caso de CL se ha duplicado y en caso de M se ha cuadriplicado. Soy consciente de que no es la misma población de estudiantes la que se compara; también tomo en cuenta que ha ocurrido una recategorización según el área geográfica [1]; pero de todas maneras, son estadísticas que deberían tomarse demasiado en cuenta.

Son muchos los aspectos que se tienen que abordar simultáneamente si se planea lograr las proyecciones previstas. Uno importante y que considero que aún se encuentra pendiente es lo relacionado con los enfoques de enseñanza. Se apuesta por la innovaciones, pero más que cobardía, considero que no existe claridad para realizarlas. Según el DCN, la enseñanza de las Matemáticas debería basarse en la resolución de problemas, mientras que la enseñanza del lenguaje, en el enfoque comunicativo-textual. Ambas secciones vienen acompañadas de breves fundamentaciones y nada más. Cada maestro, proyecto y programa de capacitación es libre (re)interpretar cada uno de los enfoques según su parecer. En estos años, he podido presenciar muchas propuestas que aparentemente son innovadoras, pero no realmente. Las universidades, y sus facultades de educación, podrían cumplir un rol muy importante en este aspecto: generando debate y sistematizando experiencias. La sociedad civil podría organizarse y así como hubo un Consejo Nacional de Educación, bien podría existir un Consejo Nacional de Educación Matemática. La reflexión en torno a la didáctica es un pendiente necesario si se quiere seguir avanzando. De lo contrario, cada año siguiente nos miraremos las caras y diremos: ¡es lo mismo de siempre!

PS: Un buen aporte el post de Luis Guerrero, lo recomiendo mucho.


[1] Muchas escuelas que antes eran considerados rurales -y que seguro obtenían buenos resultados- ahora han pasado a ser consideradas urbanas.

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