En estos días he estado recopilando información para la elaboración de mi tesis grado, espero pronto, calculo en tres semanas, ya iniciar con el marco teórico. Es que he cambiado tantas veces de tema que quiero asegurarme que esta vez no lo haré, por eso me estoy tomando un tiempo en el recojo de información. Como parte de mi búsqueda, no podía evitar volver a George Pólya, quien –en el tema de resolución de problemas- es uno de los pioneros. He seleccionado este fragmento del libro Cómo plantear y resolver problemas, página 28, que justamente trata sobre esto.
Al fin de agrupar en forma cómoda las preguntas y sugerencias de nuestra lista, distinguiremos cuatro fases del trabajo. Primero, tenemos que comprender el problema, es decir, ver claramente lo que se pide. Segundo, tenemos que captar las relaciones que existen entre los diversos elementos, ver lo que liga a la incógnita con los datos a fin de encontrar la idea de la solución y poder trazar un plan. Tercero, poner en ejecución el plan. Cuarto, volver atrás una vez encontrada la solución, revisarla y discutirla.
Cada una de estas fases es importante. Puede suceder que a un alumno se le ocurra por casualidad una idea excepcionalmente brillante y saltándose todo el trabajo preparatorio, yaya directamente a la solución. Tales golpes de suerte son deseables, naturalmente, pero puede llegarse a un resultado no deseado, desafortunado, si el alumno descuida cualquiera de las cuatro fases sin tener una buena idea. Es de temerse lo peor si el alumno se lanza a hacer cálculos o construcciones sin haber comprendido el problema. Generalmente es inútil ocuparse de los detalles si no se han visto las relaciones esenciales o sin haber trazado un plan previo.